23 de junio de 2010

DIOS SE HACE HUMANO

Cuentan que desde la Eternidad, las Tres Personas de la Santísima Trinidad buscaban el medio de salvar al hombre, un hombre preso de la muerte y el pecado.

El Hijo se ofrece, mira al Padre y no es necesario decirle nada, porque ambos son uno, compartirán en la tierra, gozos, tristezas, junto al Espíritu Santo, serán los Tres que ofrecerán su dolor por el hombre, el dolor de sentirse cautivo en la carne, el dolor de creer que Dios no está mas, el dolor de la traición y la desconfianza.

Pero su dolor necesita también de una persona mas, necesitan de una criatura que este dispuesta a llevar el dolor junto con Dios, por la salvación de todos sus hijos, María con un gozoso sí, decide ser Ella esa criatura, y así el plan divino de salvación comienza.

Camina María, camina con su esposo José por el desierto, por el árido paisaje que rodea el medio oriente, siente la vida latir en su vientre, siente también el dolor que acompaña la gestación, siente la incomodidad que acompaña al crecimiento de la criatura, pero ama,  y por eso sonríe, siente ese terrible presagio de dolor y acaricia su vientre, antes buscaba a Dios en los cielos, ahora Ella lo trae a la tierra.

Los hombres seguían y siguen como al día de hoy dañándose unos a los otros, no sienten compasión de sus hermanos, viven la vida como si esta vida fuera todo lo que tienen. Y aunque la gestante tocaba puerta por puerta buscando posada, no había lugar donde alumbrar, era rechazada, sentía la Madre lo que el Hijo experimentaría toda su vida, no por casualidad, Dios fue rechazado aún sin haber nacido, y su Madre con Él.

¿No es acaso igual al día de hoy?, casas adornadas con luces, nacimientos hermosos, pero vacíos, los 365 días del año, son en el fondo, lo mismo, pasan delante nuestro personas pidiéndonos ayuda, incluso esas personas son nuestra propia familia, hasta nos negamos la ayuda a nosotros mismos. Jesús, María y José pasan todas los días puerta por puerta, y estas les son cerradas en la cara.

No sabemos con exactitud, el día del nacimiento de Cristo, ¿porqué?, yo creo, que Dios ha querido ocultarnos esa fecha... para recordarnos que cada día que vivimos, es Navidad, en cada sonrisa que regalamos, en cada gesto de amor por otra persona, nace Jesús.

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