Querida Madre, María. Yo no sé dirigirme a Ti, sin llamarte con el amable, dulce, emotivo Título de MADRE MÍA.
Yo te digo tantas veces cada día:
OH SEÑORA MÍA, OH MADRE MÍA, YO ME ENtREGO DEL TODO A VOS. Y EN PRUEBA DE MI FILIAL AFECTO, OS CONSAGRO EN ESTE DÍA MIS OJOS, MIS OÍDOS, MI LENGUA, MI CORAZÓN. EN UNA PALABRA “TODO MI SER”. YA QUE SOY TODO VUESTRO, OH MADRE DE BONDAD, GUARDADME Y DEFENDEDME COMO COSA Y POSESIÓN VUESTRA.
Son muchas las veces que humildemente, confiadamente, acudimos a Ti, apoyados en el argumento de tu MATERNIDAD.
Yo estoy seguro de que son millones los hombres y las mujeres que pueden repetir lo mismo que acabo de escribir. Tú, María, no solamente eres la MADRE DE LA IGLESIA EN SU TOTALIDAD, sino que además – y yo diría muy especialmente – que TU MATERNIDAD también es experimentada y muy fuertemente, por prácticamente todos los que Te CONOCEMOS.
Pero también han existido, existen y seguirán existiendo en la Historia y en el conjunto de la Humanidad, y muy especialmente en los diferentes formas de agrupaciones que podríamos llamar Religiosas, sean Laicas o más vinculadas por votos y promesas, los rasgos indelebles de tu Maternidad y de nuestra Filiación Mariana.
Yo conozco especialmente una AGRUPACIÓN DE HOMBRES, A LA QUE SU FUNDADOR Y SUS COMPAÑEROS SE EMPEÑARON EN LLAMAR COMPAÑÍA DE JESÚS. Cuando yo pienso en esta Compañía, me siento impulsado a pensar en Ti, Madre. Ahora voy a explicar el POR QUÉ de este ferviente impulso...
Yo te digo tantas veces cada día:
OH SEÑORA MÍA, OH MADRE MÍA, YO ME ENtREGO DEL TODO A VOS. Y EN PRUEBA DE MI FILIAL AFECTO, OS CONSAGRO EN ESTE DÍA MIS OJOS, MIS OÍDOS, MI LENGUA, MI CORAZÓN. EN UNA PALABRA “TODO MI SER”. YA QUE SOY TODO VUESTRO, OH MADRE DE BONDAD, GUARDADME Y DEFENDEDME COMO COSA Y POSESIÓN VUESTRA.
Son muchas las veces que humildemente, confiadamente, acudimos a Ti, apoyados en el argumento de tu MATERNIDAD.
Yo estoy seguro de que son millones los hombres y las mujeres que pueden repetir lo mismo que acabo de escribir. Tú, María, no solamente eres la MADRE DE LA IGLESIA EN SU TOTALIDAD, sino que además – y yo diría muy especialmente – que TU MATERNIDAD también es experimentada y muy fuertemente, por prácticamente todos los que Te CONOCEMOS.
Pero también han existido, existen y seguirán existiendo en la Historia y en el conjunto de la Humanidad, y muy especialmente en los diferentes formas de agrupaciones que podríamos llamar Religiosas, sean Laicas o más vinculadas por votos y promesas, los rasgos indelebles de tu Maternidad y de nuestra Filiación Mariana.
Yo conozco especialmente una AGRUPACIÓN DE HOMBRES, A LA QUE SU FUNDADOR Y SUS COMPAÑEROS SE EMPEÑARON EN LLAMAR COMPAÑÍA DE JESÚS. Cuando yo pienso en esta Compañía, me siento impulsado a pensar en Ti, Madre. Ahora voy a explicar el POR QUÉ de este ferviente impulso...

