30 de noviembre de 2009

Hallelujah




He oído que existe un acorde secreto
que David solía tocar, y que agradaba
al Señor.

Pero tú realmente no le das mucha

importancia a la música, ¿verdad?
Era algo así como la cuarta, la quinta
cae la menor y sube la mayor.
El rey, confundido, componiendo un aleluya.

Aleluya…

Tu fé era fuerte, pero necesitabas una prueba.
La viste bañarse en el tejado.
Su belleja, y el brillo de la luna, te superaron.
Te ató a la silla de su cocina.
Rompió tu trono, y cortó tu pelo.
Y de tus labios arrancó un aleluya.

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